Singapur, Agosto de 2003 24 Marzo 2007
Posted by Jorge y Laura in Viajes por el extranjero, Viajes realizados.trackback
Aprovechando que Pablo (hermano de Jorge) estaba viviendo en Singapur y tenía sitio para recibir visitas, en agosto de 2.003 estuvimos con él unos días. Parte del tiempo, también estuvo Óscar, que llegó a la mitad de nuestro viaje y luego se quedó allí algo más. Como se puede ver en esta foto no vivía nada mal, su piso era grande, en una urbanización privada buena y bastante cerca del trabajo. A nosotros lo que más nos llamó la atención fue la piscina común, que sus vecinos casi nunca usaban.
El viaje fue bastante sorprendente. Jorge había estado en Pekin unos años antes (año 2.000), pero Singapur no tenía mucho que ver con Pekin o por lo menos con el Pekin de entonces, que ahora cuando ves imágenes en la tele parece que todo ha cambiado mucho.
La sensación general que te llevas de Singapur es la de una Ciudad-Estado muy artificial. Una mezcla curiosa entre naturaleza salvaje, playas artificiales, convivencia cultural y religiosa muy variada y una combinación muy extraña entre comunismo y capitalismo-consumismo exagerado, por supuesto tomando lo peor de cada sistema, como suele pasar. Como muestra, el Hotel Raffles, uno de los hoteles más lujosos del mundo.
Singapur es una isla, al sur de Malasia y al norte de Indonesia, y significa “ciudad de los leones”. Ha sido colonia holandesa, cuando Holanda dominaba todo el suereste asiático, a finales del siglo XVIII. Posteriormente, se convirtió en colonia inglesa, en el año 1.819. Durante la Segunda Guerra Mundial, es invadida por Japón. Su ocupación finalizó con el final de la guerra. En 1.963 se integra dentro de la Federación de Malasia, sin los resultados esperados, proclamándose la República de Singapur en 1.965.
Aunque constitucionalmente es un país democrático, en la práctica no es así. Desde la proclamación de la República siempre ha gobernado el mismo partido, de una manera bastante autoriaria. Se trata de uno de los países con PIB per cápita más alto del mundo y esto se aprecia en todo momento, especialmente a partir de las cinco de la tarde, cuando la gente sale del trabajo y el consumo llevado hasta el límite domina la vida de todos los habitantes. Recordamos especialmente Orchard Rd, donde incluso era complicado caminar por la calle.
La economía de Singapur depende principalmente de las exportaciones, particularmente las del sector electrónico e industrial. Además, la refinería petrolera más grande de Asia se encuentra en Singapur. Igualmente, Singapur posee el puerto marítimo que maneja mayor volumen de carga anual, tanto en tonelaje como en número de contenedores del mundo.
La primera impresión de Singapur la tienes en el aeropuerto y en muchos aspectos es un reflejo del resto de la ciudad. Está espectacularmente limpio y bien organizado. Tienes la sensación de que lo estás estrenando. El metro te lleva desde las terminales hasta el centro de la ciudad. Es casi tan rápido como el taxi y mucho más cómodo, especialmente por la manía que tienen los taxistas de poner al máximo el aire acondicionado. El sistema público de transportes es muy bueno, fácil de usar y barato. Funciona a través de tarjetas que vas recargando.
Teníamos casi dos semanas, así que vimos todo con bastante calma. Reservamos unos días para ir a Tioman, una isla de Malasia donde disfrutar de la selva y los fondos marinos.
La zona financiera de Singapur es bastante impresionante, con los rascacielos de oficinas (fundamentalmente bancos internacionales, como el HSBC) rodeados del agua de la bahía y el contraste de las “casas tienda” de Boat Quay.
En esta calle, las familias viven en las plantas superiores de las viviendas y tienes su negocio en la planta baja. Esta zona un buen sitio para tomar una bebida o incluso para comer.
Tiene un buen ambiente al anochecer, es la zona con más vida de la ciudad. Entre los rascacielos, llaman la atención dos esculturas. Se trata de “Homenaje a Newton”, de Dalí, y “Pajarito”, de Botero. Fue una sorpresa encontránoslas allí.
Cruzando el río, se puede ver mejor en conjunto la zona de Boat Quay. En esta orilla, se encuentra la estatua de Stamford Raffles, considerado el fundador de la ciudad, así como esculturas en homenaje a los comerciantes.
También aprovechamos para cruzar uno de los principales puentes que atraviesan el río, el Puente Anderson, que se encuentra junto a unos de los hoteles más famosos de la ciudad, el Fullerton.
Otro punto de la ciudad que destaca por su modernidad son los dos edificios que forman el Theatre on the Bay, un espectacular centro cultural y de congresos que recuerda a la forma del durian, una fruta de la que hablaremos más adelante.
Chinatown tiene su estación de metro, desde donde se puede comenzar la visita, pues sales justo a la calle principal, que es peatonal. Hay multitud de casas tienda de todos los colores y siempre hay mucha gente en la calle. Aquí hicimos algunas compras, como por ejemplo un “pijama kimono” y las típicas bolas del yin y el yang.
Jorge se había quedado con las ganas de comprar el kimono en Pekín y aquí no se lo pensó mucho. También había muchas terrazas donde tomar algo, especialmente cerveza Tiger, que nos gustó mucho.
Por cierto, hay un sitio muy interesante, tanto para ir de compras como para tomar unas cervezas a media tarde o para cenar. Se llama Chijmes, antes Convento del Santo Jesús Infantil.
Chijmes es una mezcla única de arquitectura histórica y de restauración moderna. La capilla gótica, erigida en 1890, es de yeso, con frescos y cristal teñido. La casa de Caldwell tiene un patio hundido, cascadas y fuentes. El complejo aloja ahora galerías de arte, boutiques, restaurantes, bares y cafés. Es bastante curiosos tomarte unas cervezas en un pub que antes era una capilla y que conserva su arquitectura principal.
Estuvimos aquí varios días a media tarde, pues las terrazas que había en el claustro eran muy agradables y había 2×1 de cerveza. Se ve que tenemos más aguante para el alcohol que los asiáticos, porque les sorprendía que tomásemos tres o cuatro rondas de cerveza y no estuviésemos borrachos.
Little India contrasta bastante con la Singapur financiera y la Chinatown comercial. Como se puede apreciar en las siguientes fotos, abundan los templos hindúes y los templos chinos (en su mayoría, budistas), ambos muy llamativos, por sus colores tan vivos. Especialmente interesantes eran los hindúes, por la cantidad de dioses y escenas representadas. En Little India, además, es imprescindible recorrer la calle Arab Street.
También hay en Singapur una catedral anglicana, St Andrew´s Cathedral, y varias mezquitas, que pudimos visitar, destacando la Mezquita del Sultán.
Esta variedad religiosa representa un poco a la mezcla multicultural de Singapur y también a la mezcla de idiomas, pues son oficiales el chino, el inglés, el malayo y el tamil.
Uno de los días del viaje lo pasamos entero en la isla de Sentosa. Se encuentra en el sur de Singapur y se accede por teleférico desde el centro de la ciudad.
Se trata de la zona de ocio más importante que hay en Singapur. Tiene un acuario bastante grande (conocido como el Underwater World), aunque para alguien que haya estado en el de Lisboa, no le resultará demasiado espectacular.
Aún así, vale la pena verlo. Otra atracción importante es el museo de insectos y mariposas, bastante interesante.
Si algo abunda en Singapur son los insectos. La humedad y la vegetación les permite vivir a sus anchas.
Por encima de todo, lo mejor es la tranquilidad de sus playas, de agua bastante templada.
Se trata, en la mayoría de los casos, de playas artificiales, pero muy bien preparadas. Para terminar el día, al anochecer hubo un espectáculo de agua, luz y sonido.
Hay un punto de Sentosa en el que todo el mundo se hace una foto. Se trata del punto más meridional de Asia. Nosotros no íbamos a ser menos y aquí la tenéis, junto con otras de las playas y de senderos de Sentosa.
El Parque Zoológico de Singapur está bastante bien, pero se necesita un día entero para visitarlo.
A nosotros nos pilló un tormentón mientras estábamos dentro, nunca habíamos visto llover de esa manera. Entonces comprendimos por qué las cunetas que ves en la autopista son tan anchas. Lo mejor, sin duda, del zoo fue el safari nocturno. Nunca habíamos estado en ninguno y lo disfrutamos mucho. Dejamos aquí unas cuantas fotos del zoo.
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Otro de los lugares que conviene no perderse es el Jurong Bird Park, una especie de zoológico dedicado exclusivamente a aves, con más de 9.000 ejemplares y 600 especies. Quizás lo más llamativo es su enorme colonia de pelícanos.
La comida en Singapur es muy variada y merece la pena probar de todo. Puedes encontrar buena comida china, japonesa, tailandesa, india… Parte del viaje es bueno dedicarlo a probar diferentes tipos de comida. Lo mejor es hacerlo en uno de los muchos “centros para comer” que hay en la ciudad, donde cada negocio comparte mesas. Son pequeños puestos especializados en comidas distintas. La comida es muy barata. Se puede comer por unos dos euros al cambio. La bebida cuesta más o menos lo mismo, especialmente si se pide cerveza.
También vale la pena probar todo tipo de frutas. Las hay muy extrañas y con sabores muy intensos, con las que hacer buenas macedonias.
Es curioso probar el durian, una fruta cara, muy apreciada allí y que por su intenso y mal olor está prohibida en el transporte público. Aquí tenéis su apariencia y a nosotros probándola en casa de Pablo. Su sabor era realmente desagradable, pero por lo menos podemos decir que la hemos probado… Hay que decir que no sabe tan mal como huele.
De todas maneras, si hay algo que resume Singapur, es esta foto. Es ante todo un país de grandes constrastes, de creencias religiosas, de tradición y modernidad, de naturaleza exhuberante y playas artificiales, de capitalismo y represión… La foto es de un templo en Chinatown, por cierto.
Coincidiendo con un día de fiesta en Singapur, Pablo organizó un viaje corto para pasar tres días en una isla de Malasia, Pulau Tioman.
Como buena isla que se precie tiene hasta su propia leyenda.
Hasta Tioman llegamos en ferry, que por cierto estuvimos a punto de perder. El viaje duró unas 5 horas, aunque fue bastante llevadero.
Lo mejor de la isla eran sus fondos marinos, con coral blanco, rosa y negro, así como todo tipo de peces de colores.
Nosotros sólo hicimos snorkel y quedamos encantados, pero para el que tenga el PADI o se lo quiera sacar allí, tiene que ser impresionante. Óscar, que fue unos días después que nosotros, pudo ver un tiburón blanco pequeño, también haciendo sólo snorkel.
Las aldeas de la isla también vale la pena visitarlas. Puedes comprar fruta autóctona (los plátanos eran muy buenos) y ver que se puede llegar allí sin habitación y alquilar habitaciones sin problema. Vamos, que no hace falta ir al resort, aunque estaba realmente bien.
De camino, nos encontramos con bastantes monos. También había por toda la isla, sobre todo en la zona del hotel, lagartos bastante grandes. Allí los llamaban “monitor lizards” y medían un metro y medio de largo aproximadamente.
También nos dimos algún paseo corto por la selva, con mucha vegetación y bosque primario, que llegaba hasta las playas.
Teníamos reservadas habitaciones en el hotel Berjaya, en primera línea de playa y con unas buenas instalaciones.
Está concebido como resort para extranjeros que viven en el sudeste asiático. No es nuestra manera habitual de viajar, pero para unos días estaba bien. De todas maneras, no tiene nada que ver con los hoteles “todo incluido” del Caribe, aquí ni teníamos pulserita, ni estaba todo incluido.
En ese sentido, estaba muy bien. Una de las noches, decidimos cenar en el restaurante “caro” del hotel. El dólar de Malasia vale la mitad que el de Singapur. Si en Singapur la comida era barata, en Tioman todavía más.
Una cena con marisco y tal nos salió por unos diez euros más o menos. El hotel en sí también era muy barato, pero eso fue porque Pablo era residente en Singapur y podía conseguir precios mucho más bajos que los turistas.
Las puestas de sol desde la zona del hotel eran especialmente bonitas, como se puede ver en estas fotos.
Hola Jorge
Queria pedirte permiso para hacer un enlace de tu blog al mio sobre Singapur…echale un vistazo…
http://visitesingapur.blogspot.com
Gracia
Hola Juanlu
Me parece bien
Saludos
Jorge
Gracias…
oye,,por cierto,,,,de donde sacas eso de que Singapur es un pais represor, muy artificial y tomando lo peor de cada sistema ????
Artificial son todos los paises,,pues los crean los hombres,no se crean solos,,represor, si lo dices por lo del chicle,,,ya me gustaria que la unica represion que tuviesemos en Europa fuese esa manteniendo la calidad de vida que hay en Singapur,,,, y lo peor de cada sistema….hombre,,,la perfeccion al 100 % no existe,,,pero te recomiendo que leas los extractos que publico sobre Lee KWan Yew en mi blog sobre sus ideas de pais…
Saludos
Bueno, nuestras opiniones sólo están basadas en nuestras propias impresiones y las de una persona que vivió allí durante dos años.
Nosotros estuvimos en Sentosa en playas muy bonitas, pero artificiales todas ellas, donde hacia un lado veías un paisaje idílico de palmeras y playas de arena blanca y fina y, hacia el otro lado, cargueros y petroleros haciendo cola para entrar en el puerto.
Por otro lado, nos parece que la pena de muerte es propia de países represores. En el caso de Singapur te la aplican si introduces droga en el país, por ejemplo. Además, son famosas las prohibiciones que hay de todo tipo, tantas, que hasta venden camisetas con ellas, como recuerdo turístico. También puedes preguntar a sus ciudadanos qué opinión tienen sobre el servicio militar que tienen que hacer, que no se parece nada al que hemos tenido nosotros hace algunos años. Allí es pura supervivencia por la selva, en condiciones bastante lamentables. La presencia del ejército en la isla es bastante evidente, hasta cuando vas al zoológico o al Jurong Bird Park, donde constantemente te sobrevuelan helicópteros y aviones militares. Esto, propio de dictaduras comunistas, contrasta mucho con el consumismo sin límites, derivado del capitalismo más exagerado. Sólo tienes que darte una vuelta por Orchard Rd a media tarde, para apreciarlo. Ir de compras es para ellos el deporte nacional (junto con el golf). Es una auténtica obsesión por consumir.
De cualquier manera, a nosotros el viaje nos pareció muy interesante, hay una mezcla cultural y étnica muy curiosa y el hecho de que la convivencia entre todos sea tan pacífica es elogiable. Me parece un viaje muy recomendable, sobre todo si tienes donde dormir gratis, como era nuestro caso.
Por supuesto, tú puedes tener otra opinión. Cada uno tiene una experiencia diferente de los viajes que ha realizado y todas son respetables.
vale,,,, si yo acepto todas las opiniones…pero es que me sorprendieron… y no es que trate de convencerte de lo contrario,,,no me entiendas mal…
Yo tambien he vivido alli 2 años y la gente en general está contenta con su confort y no lo substituirian por nada …
La utopia solo existe en la imaginacion de la gente…
Yo no soy partidario de la pena de muerte,,,, y no querria que esto se convirtiese en un debate sobre ello,,,,pero ellos lo ven de otra manera,,,y ven justificado que alguien que intenta matar a gente con las drogas reciba ese castigo,,,,además lo avisan claramente antes de entrar en el pais….
Yo he perdido un hermano por la drogas,,,,,
De todas maneras,,,para vivir es un sitio superinteresante y deberiamos aprender de esa convivencia ….aqui que somos la misma raza mas o menos y la misma religion mira como estamos….
Un saludo…
HOla Jorge: Gracias por tu página, pues me ha dado bastantes ideas sobre como pasar los dias en Singapur en casa de un familiar que tambien está viviendo allí. Una pregunta, a pesar de leer algo en las guias, ¿Qué me recomiendas para el tema de las vacunas? ¿Muchos casos de Malaria en la isla de Tioman? Estoy en duda sobre tomar las pastillas de prevención..
Para ir a Singapur, en 2003 al menos, no era necesaria ninguna vacuna ni vimos necesidad de ello. Para Tioman tampoco era necesario, aunque no sabemos si hara falta para otras zonas de Malasia. Pregunta de todos modos en un centro de vacunacion internacional
Muchísimas gracias. Además de preguntar en un centro internacional quería saber si especialmente la zona de Tioman estaba plagada de mosquitos, porque en las guías recomiendan que según la zona merece la pena más o menos tomar la profilaxis de la malaria.
Nosotros, en el Resort Berjaya de Tioman no vimos necesidad de vacunarnos, es suficiente con un buen repelente de mosquitos (Relec o Mosiguard, por ejemplo). Tioman pertenece a Malasia pero es un lugar turistico
Hola,
me parece muy interesante lo que escribiste y que lo compratas con todos nosotros.
DEbido al mutlticulturalismo que existe en Singapur, han llegado a tener problemas por la forma en cómo convivir???
Hola
Hay información interesante en el blog. Sin embargo, sugiero darle un giro a la forma como exponen sus impresiones, ya que dan la sensación de estar mirando una obra teatral desde un palco, con cierto desdén.
No se de qué país sean ustedes, pero un dato importante es que Singapur en 30 años pasó de ser un país arrasado por la pobreza y la guerra en un país de primer mundo, justamente el camino inverso que ha seguido latinoamérica.
Imitemos lo bueno y reconozcamos lo que otros hacen bien sin mezquinar sus éxitos.
saludos
Alejandro
Muy buen comentario Alejandro…muy bueno…
está claro que algunas personas se dejan llevar por los tópicos típicos sin ahondar en la esencia…. y yo estoy seguro que de la experiencia de Singapur tenemos que aprender mucho no sólo en Hispano america sino en muchos otros sitios…
Hola Sergio
De Singapur se pueden aprender muchas cosas, pero también se pueden criticar otras muchas. No hay lugar perfecto, ni lo es Singapur, ni Hispanoamérica ni tampoco Europa, de dónde somos nosotos. Tu opinión es muy respetable y sería interesante que dieras una opinión más amplia, si la tienes.
Saludos,